Iglesia Luterana Costarricense

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¿Quién es Martín Lutero?

Lutero era una persona que paso por profundas transformaciones personales. Un monje que vivía angustiado por la pregunta de: ¿Dónde encontrar a un Dios misericordioso?; y con muchas dudas acerca de la salvación.

1. Un Hogar que le permitió estudiar
2. Votos monásticos
3. En busca de la perfección espiritual
4.El quehacer teológico de Martín Lutero


1.Un hogar que le permitió estudiar:
En 1483 Martín Lutero, llamado el padre del protestantismo, nació cerca de Eisennach, Alemania. Sus padres eran de humilde condición. Sin embargo, se empeñaron por la educación de su hijo.
Acabados los estudios elementales en su pueblo, pasó un año en una escuela de Magdeburgo y después fue a Eisennach a un colegio de los franciscanos.
Alrededor del año 1501, el padre de Lutero había prosperado en su oficio de minero. En ese año Lutero estaba listo a entrar en la Universidad de Erfurt, centro de la vida intelectual de Alemania de ese entonces. Así fue como empezó a estudiar derecho.
La Universidad de Erfurt, como otras, constituía un hervidero de nuevas ideas, nuevas luces que cuestionaban el orden social del feudalismo. Allí recibió la influencia del nominalismo y frecuento los círculos humanistas. Se graduó de “maestro en artes” a los veintidós años.
Cuando en 1505 se recibe de “maestro en filosofía” y emprendía su carrera jurídica, decide entrar al convento de los Agustinos de Erfurt, sorprendiendo a todos.

2.Votos monásticos:
Hay varias leyendas que explican este cambio inesperado, pero lo único que sabemos de los escritos de Lutero es que ciertas «dudas» respecto al estado de su alma le impulsaron a tomar los votos monásticos.
Estas dudas le atormentaban, aún después de entrar en el convento. Se sentía pecador y anhelaba el perdón de Dios. No encontraba lo que su alma deseaba en las costumbres y prácticas monásticas, a pesar de cansar a sus superiores con sus continuas confesiones y de castigar su cuerpo con un ascetismo riguroso.
A los veinte y tres años, en el año 1506 Lutero pronuncia sus votos, y se ordena como sacerdote.

3.En busca de la perfección espiritual:
Martín Lutero experimentó un proceso personal, que lo conducía a caer en profundas depresiones, en busca de su perfección espiritual propia de la vida conventual del momento.
El tema de la salvación inundaba el ambiente religioso, y por lo tanto, Lutero no escapó de hacer cuánto estuviera al alcance para evitar su condenación. Esta búsqueda desesperada lo llevó a descubrir tejidos más finos de la teología que a la postre revelaron enormes contradicciones en la doctrina de la iglesia
Lutero, era una persona que paso por profundas transformaciones personales. Un monje que vivía angustiado por la pregunta de: ¿Dónde encontrar a un Dios misericordioso?
Desengañado de estas cosas se dedicó a un estudio de las Sagradas Escrituras, una copia de las cuales había encontrado encadenada a un pilar de la biblioteca de la universidad. De estas y de las explicaciones de un anciano hermano del monasterio llegó a entender que el perdón de Dios no se alcanza por las penitencias y «buenas obras», sino simplemente por aceptar el perdón que su amor ha previsto.
Así, después de dos años de lucha, su alma encontró la paz que anhelaba. Lutero descubrió que la justicia de Dios se revela en él como esta escrito: el justo vive por la fe.
Los factores sociales anotados incidieron en su peregrinar personal y confluyeron a desencadenar el sisma. Lutero busca respuesta a sus cuestionamientos personales y sociales, en otras palabras, teología busca responder a las demandas personales y sociales de su época.
En este tiempo Lutero se alejaba paulatinamente del dogma católico-romano mientras su comprensión de las grandes verdades evangélicas se aclaraba cada vez más. Llegó a basarse en las Sagradas Escrituras y en la razón convincente como las únicas autoridades reconocidas por él.

4.El quehacer teológico de Martin Lutero:
La Teología Luterana insiste en la Sagrada Escritura como jueza de la verdad evangélica y testiga de su propia ortodoxia.
Para Lutero no hay lugar donde Jesucristo hable más claro a las personas y a la Iglesia, que en la Sagrada Escritura. Ella no necesita de intérprete, de alguien que le de voz y sentido, ya que se interpreta a sí mismo. Lutero habla de la necesidad de mantener la libertad de la Escritura frente a sus interpretes. Sin embargo, decía Lutero, una persona puede hacer mención de pasajes de la Biblia a cada rato y aún así no permitir que la Biblia reine.
La amenaza a la Biblia proviene ante todo, de una falsa interpretación, o sea, de que el “Espíritu del intérprete” se anteponga al Espíritu de la escritura. Por otra parte Lutero decía que ninguna persona es recipiente vacío al leer la Biblia.
Lutero llegó a realizar su monumental trabajo de traducir el Nuevo Testamento al alemán, de manera que sacó la Palabra de la “prisión”, y la puso al alcance de todo el pueblo. Rápidamente se desencadenaron ediciones de la obra. Para 1533 existían 58 diferentes ediciones y esto causó tal revuelo que muchas veces se quemaron en público.

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