El pasado 17 de enero de 2026, la Iglesia Luterana Costarricense realizó una gira pastoral y de acompañamiento a las comunidades indígenas de Kachabri y Kórbita, en Talamanca, como parte de su compromiso continuo con el servicio, la solidaridad y el anuncio del Evangelio en los territorios.
La jornada inició con un devocional comunitario en el palenque principal, guiado por el pastor Enrique de la O, quien compartió la lectura bíblica del día tomada del Evangelio según San Juan 11:35: “Y Jesús lloró”. A partir de este breve pero profundo versículo, se abrió un espacio de reflexión sobre el valor espiritual del llanto como expresión humana del dolor y también de la alegría.
En el diálogo posterior, especialmente con el grupo de mujeres, se compartieron experiencias de vida que evocan lágrimas nacidas de distintas realidades: problemas personales y económicos, enfermedades, el cuidado de hijos e hijas, inundaciones, falta de empleo y pérdidas de cosechas. También se dio lugar al reconocimiento del llanto que brota de la gratitud y la felicidad: los logros alcanzados, las metas cumplidas, la vida compartida y las bendiciones recibidas. En medio de ambas experiencias —dolor y gozo— se afirmó con esperanza que Dios, a quien muchas comunidades reconocen también como Sibú, camina siempre con su pueblo.
Como parte de las acciones concretas de apoyo comunitario, la Iglesia desarrolló diversas iniciativas dirigidas a niñez, juventud y personas adultas. Se realizó la entrega de regalos de Navidad a 38 niños y niñas de ambas comunidades, junto con manzanas, uvas y golosinas. Asimismo, se distribuyeron 400 piezas de ropa y 14 pares de crocs para niños y niñas, respondiendo a necesidades inmediatas de las familias.
La jornada incluyó también espacios formativos y de fortalecimiento personal. La pastora Sandy Jones y la vicepresidenta de AsoILCO, Xinia Chacón, acompañaron el trabajo con mujeres en temas de autoestima y autocuido. Paralelamente, el pastor Enrique de la O conversarsó con algunos varones sobre masculinidad a partir del mismo texto bíblico.
De igual forma, se llevó a cabo una Escuela de Verano para la niñez y adolescencia, liderada por personas voluntarias de Alemania de Pan Para el Mundo —Max y Manú— y de Pax Christi —Lyn y Leoni—, quienes aportaron su tiempo y dones para compartir aprendizaje, recreación y valores de convivencia.
Estas acciones reafirman la vocación de la Iglesia Luterana Costarricense de acompañar integralmente a las comunidades, promoviendo dignidad, cuidado mutuo y esperanza viva, enraizada en la fe y expresada a través del servicio.








