Canciones, abrazos, compartir de alimentos, de oraciones, de símbolos, todo ello alrededor de dos momentos fundamentales de nuestra liturgia: la Palabra proclamada y predicada y el Cuerpo y Sangre de Cristo compartido como Presencia y signo del Banquete Inclusivo y Solidario en el Reino de Dios.
Las canciones, acompañadas por un excelente equipo de músicos de la ILCO, fueron también un signo de la inclusión y solidaridad que marca el camino de la Iglesia. Cantos de la Misa Tico-Sueca, cantos del pueblo cristiano latino y centroamericano, cantos históricos luteranos, entre ellos una bellísima interpretación de Castillo Fuerte, realizada por nuestro hermano Esteban Alvarado.
La predicación de la Rev. Regina Ober, pastora misionera en la Comunidad de Quitirrisí, apuntó hacia el nuevo rostro de Jesús y el nuevo rostro de la Iglesia develado por Martín Lutero hace 508 años, y el desafío que aquella protesta llena de esperanza y de resistencia nos plantea hoy como iglesia “semper reformanda”, luterana, protestante y ecuménica.
Gracias al pastor Erick por una liturgia impecable, a Mario, Julio, Esteban y Santiago por un ministerio musical que se consolida, a la hermana Xinia, a Cris, Esmeralda, a la pastora Teresa, valiosas representantes de la Mujeres de la ILCO. A las hermanas y hermanos de la Iglesia Evangélica Luterana de Costa Rica (congregación de lengua alemana) cuya visita siempre nos da alegría, a las y los jóvenes voluntarios de Alemania, a las personas migrantes y refugiadas del Albergue Bet-lehem y al Equipo que las acompaña. A las personas de las comunidades de fe de Quitirrisí, La Carpio, Alajuelita, San Pedro y San Pablo… al Cuerpo Pastoral.
“El Señor ha sido bueno con nosotros/as y estamos alegres” (Salmo 126) Que en Su Nombre nos encontremos para celebrar la Reforma el año próximo.














